martes, 13 de junio de 2017

San Antonio de Padua



+Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo
                                                                         Mt. 5, 13-16

Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo".
_______________________

Jesús nos llama a guardarnos de inclinaciones mundanas en el pasaje anterior; nos señala suyos, somos luz de la Luz del mundo. Como el mismo Jesús había prometido antes, que estaríamos en comunión con la Trinidad si permanecemos en Él, del mismo modo lo enseña coronando santos como el que celebramos este día, San Antonio de Padua, predicador franciscano eminente y gran taumaturgo. Los hombres de su tiempo, viendo sus obras, glorificaban al Padre que está en el cielo.
A nosotros nos toca también seguir el mandato de Cristo y ser luz para los demás, como buenos cristianos, como auténticos cristianos. San Antonio predicó contra los vicios del lujo, de la tiranía y de la avaricia, también contra las herejías de su tiempo; seamos hoy concientes de nuestros vicios para pedir con humildad a este santo que nos ayude a superar toda flaqueza que nos aleja de ser fieles discípulos.

domingo, 11 de junio de 2017

Solemnidad de la Santísima Trinidad


+Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan
                                                                       Jn. 3, 16-18

Dijo Jesús: “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios”.
__________________________

Este día celebramos solemnemente a Dios, Santísima Trinidad. El Evangelio nos presenta uno de los discursos más bellos de Cristo hablando de sí mismo y de la Trinidad, el amor por el hombre y el plan de salvación. Así Dios nos da primero su amor eterno revelado en el amor de Cristo y luego la fe, como don de vida, que nos permite caminar sus pasos y ser sus discípulos. Nuestra donación, entonces, corresponderá a su imagen y semenjanza en la medida en que sepamos evangelizar con el amor ante todo, y luego compartiendo la fe vivida en Jesús.
Sobre el amor, esa antigua virtud que viene del cielo, se ha escrito desde los primeros días, y Dios mismo creo todo por amor al hombre. De la fe hemos tenido larga historia desde Abraham hasta Jesús resucitado y ascendido. El amor no puede expresar otra cosa que no sea el bien desinteresado por el otro, pero no es el amor al modo filosófico el que refiere la Trinidad, sino un amor perfecto que no hace esquemas ni busca perfecciones, porque se sabe imperecto a los ojos de Dios. El amor auténtico del hombre es el que sabiendo de la propia miseria responde al Dios Amor con lo más preciado de su espíritu, con lo más blanco de su corazón. Pero no duerme en nimbos prefigurados, porque aún la vista no alcanza para estar cara a cara frente a nuestro Dios; necesitamos contemplar al Señor en su fuego místico y efectivo para luego llevar al mundo la luz y la vida que el hombre necesita. El amor perfecto no necesita fe, porque todo lo sabe, es omnisciente; nosotros necesitamos fe para poder tener un camino a pesar de nuestra indigencia de criaturas. Ese camino es el mismo Jesús que hoy nos habla a cada uno de nosotros, cristianos llamándonos a reafirmar la fe con palabras que pueden sonar terribles, pero son en verdad la amonestación indolora para no caer en el dolor eterno de no ver jamás su rostro. En este plano terrenal vemos su rostro en cada Eucaristía, de manera figurada; ya vendrá el día en que lo veamos tal cual es.
El mundo de hoy tiene urgente necesidad de esperanza, que junto con el amor y la fe constituye las tres virtudes teologales. Esperanza no es vivir de sueños y utopías, sino tener la paz en la firme roca que es la Palabra de Dios, su Verdad, su Iglesia, su Vida. La vida del cristiano no puede ser otra que la vida de todo cristiano, y esta vida no puede tener rumbo sin camino, el Camino es Dios, y lo ha marcado en su Iglesia, la Iglesia católica. Acercarse a la Iglesia no es tarea para cobardes, desde ya, pero tampoco es deber de prepotentes. La humildad hace al sabio más humano, y por lo tanto más receptor de Dios. Hay muchos que rechazan toda mención de la Trinidad cada vez que rechazan todo mandato, llamada o pedido de Dios; también hay quienes se creen dueños de Dios, encerrándolo en sus manos con fuerza y creyendose poseedores exclusivos, sin compartir, sólo con mezquindad. La razón de servicio que enseña Jesús en numerosos pasajes del Evangelio vastan para aclarar qué tipo de persona es y puede decirse cristiano. ¿Seremos como fariseos? ¿Seremos como las gentes que no recibirán a los Apóstoles?, Él mando que se quitasen hasta el polvo de las sandalias ¿Recuerdan?.
Hoy no celebramos una deidad de piedra, ni de barro, ni a un humano divinizado, sino a Dios mismo, el único y trino. Un solo Dios, tres personas divinas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; eso enseña la Iglesia, eso enseña Dios. Jesús verdadero Dios y verdadero humano nos ha bendecido y redimido, nos ha amado hasta el extremo. Merecemos ser amor por quien hizo de su Amor eterno un corazón de hombre para que el hombre se sienta hermano e hijo, para que el hombre vuelva a ser capaz del Señor. Salvados fuimos a precio alto, como dice San Pablo, no volvamos a las tinieblas, celebremos al Amor que nos da la fe y la esperanza luego de habernos dado de Él mismo y de habernos dejado la Sagrada Eucaristía para que tengamos vida y vida en abundancia.
Pongamos en las oraciones de este día un "gracias" bien recitado desde el alma para Dios.

sábado, 3 de junio de 2017

San Carlos Lwanga y compañeros mártitres

+Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo
                                                                           Mt. 5, 1-12

Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: "Felices los que tienen alma de pobres porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron".

_____________________

Hoy la Iglesia recuerda a veintidós jóvenes mártires cristianos de la actual Uganda que fueron asesinados por ser cristianos y defender las santas costumbres por mandato de Mwanga II, un rey absoluto de la región de Buganda (en Uganda), África que practicaba la pederastía con los niños servidores del palacio. Carlos fue bautizado por otro mártir coetáneo que fue martirizado por el mismo rey en la persecución que llevó a cabo durante todo su gobierno. Fue condenado a muerte con 22 compañeros que eran todos jóvenes de entre 14 y 30 años de edad; uno de ellos era hijo de uno de los verdugos. El martirio de los jóvenes tuvo lugar en Namugongo (a 60 km de Kampala) donde actualmente se erige una basílica menor y cada 3 de junio se celebra la Misa de la memoria de estos mártires. Fueron incinerados en vida; algunos de ellos, aún los más niños, fueron bautizados por San Carlos el mismo día del martirio. Los beatificó el Papa Benedicto XV el 6 de junio del año 1920 y fueron canonizados por el Beato Pablo VI el 18 de octubre de 1964.
El Evangelio de hoy nos presenta las bienaventuranzas que Cristo enseñó en el umbral del sermón de la montaña. Nos recuerda que en los sufrimientos cotidianos, y hasta en los momentos más arduos de la vida de fe, Jesús está con nosotros y su Reino es nuestro hogar. el ejemplo de vida cristiana se profesa desde la sencillez de vivir acorde a las enseñanzas de Jesús, y nunca preferir las cosas del mundo por encima de la Vida que Cristo nos da.
 Las bienaventuranzas resumen la felicidad de los cristianos de todos los tiempos: es el servicio desinteresado a Dios y a la humanidad que Dios ama. el ejemplo de los mártires de Uganda es la expresión de vida de todo católico que debe luchar contra el pecado en la vida cotidiana, y es, por excelencia, la expresión del santo que da su vida por Cristo sabiendo que no es un sinsentido, sino que antes de negar la Verdad y renegar de Dios, prefiere dar testimonio de lo que el Señor enseñó a los Apóstoles: la fe verdadera y la venida del Reino de los Cielos. Creen los tiranos sanguinarios y los que rechazan a Dios, tener poder si pueden disponer de la vida de un humano. Pero no entienden que la vida no es sólo el cuerpo, sino también el espíritu; aunque el cuerpo mude su forma, el espíritu permanece. Es decir, los mártires enseñan la catequesis de la eternidad en Cristo: la vida es de Dios, y él nos la da en la Persona de Jesús cada vez que comulgamos, es por eso que muchos mártires no temen dar la vida, pero jamás darían en manos de simples hombres, por más "reyes" que sean, la Vida que nos dona Cristo desde el bautismo.
En la actual África se viven persecuciones a los cristianos, especialmente en Egipto y zonas cercanas a este país. Pero debemos decir que también florecen casi en silencio, como un susurro de ángeles, nuevos cristianos fruto de las misiones llevadas a cabo por cristianos de diferentes regiones del mundo. El compromiso de todo fiel de hoy es la oración por esos mártires nuevos que surgen en la Iglesia por la maldad de algunos hombres. Rogamos a San Carlos Lwanga y a todos los compañeros santos mártires que intercedan por nosotros y especialmente por aquellos que sufren las persecuciones actuales contra los cristianos. Pido especialmente a San Carlos y sus compañeros santos mártires por las sociedades del mundo donde el ateísmo y las ideologías anticatólicas enseñan la intolerancia en contra de la paz, para que nos ayuden estos santos a permanecer siempre fieles a Dios y a conservar valientemente la verdadera vida que nos da Cristo.

Foto en la que aparecen algunos de los mártires (año 1885)