domingo, 20 de mayo de 2012

Solemnidad de la Ascensión del Señor

+ Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos

Jesús resucitado se apareció a los once y les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán". Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado el Cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.


Once eran los Discípulos, los once Apóstoles, porque Judas Iscariote ya se había suicidado después de traicionar a Cristo. El Señor resucitado se aparece a los once y los envía a proclamar el Evangelio a todo el mundo "a toda la creación". Antes de partir de este mundo al Padre ordena que los Apóstoles prediquen como Él mismo lo hizo cuando los llamó junto a Él, y quiere que el Evangelio sea proclamado por todo el mundo. Este es hoy también nuestro deber, en los diferentes estados eclesiales: anunciar la Buena Noticia, aún en las condiciones más difíciles debemos llevar al mundo la Luz y la Vida. Como hijos de Dios nuestra misión es evangelizar y bautizar a los hombres en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Cristo mismo nos dice en el Evangelio: "El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará". Y es esto lo que salva al hombre: la fe en Jesucristo y el nuevo nacimiento que obra el bautismo y hace al hombre hijo de Dios y miembro de la Iglesia por Él fundada. Pero es la misma fe la que nos llama a proclamar el Evangelio y al mismo tiempo nos llama a ser buenos hijos, obedientes a la voluntad divina que nos da la Vida por amor y nos conduce en la Iglesia hacia la Eternidad, al mismo Dios. No es posible sin fe ser un hijo de Dios, no es posible sin obediencia a los apóstoles y a sus sucesores ser verdaderamente buenas ovejas del único rebaño. Hay muchos que mueren sin ser bautizados, pero hay muchos que siendo bautizados se enfrían en la fe. Mas para aquellos que sin culpa no han sido bautizados y perecieron sin ser miembros del Cuerpo místico de Cristo, es de tener en cuenta la Palabra que expresa "Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo" Jn. 12, 47, de manera que es necesario escuchar la Palabra y rechazar a Dios para la condenación, y así lo expresa el mismo Hijo de Dios en este pasaje que leímos cuando dice: "El que no crea, se condenará". Porque "habrá un juicio sin misericordia para los que no practicaron misericordia, pero la misericordia triunfa sobre el juicio" St. 2, 13. Por lo tanto la fe es necesaria para la salvación, mas por la Misericordia Divina, el rechazo de la fe es necesario pero no suficiente para la condenación, porque para ello se necesita además obrar contra Dios toda la vida y rechazar la fe hasta el último instante de vida en este mundo. Claro está que Cristo vino a salvar al mundo, no a juzgarlo, y a propósito de la condición para salvarse también dice Cristo: "El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día" Jn. 12, 48.
Para los hijos de Dios (por Jesucristo, Nuestro Señor), para los buenos hijos y antes que nada para los Apóstoles, Jesús da autoridad y permite que en su Nombre se obren milagros, como la sanación de enfermos con la imposición de las manos. Así en una primera instancia de este pasaje, el Señor envía a sus Apóstoles a continuar la obra redentora, advierte sobre la posible respuesta de los que reciban el Evangelio y da autoridad y respaldo a los que son pilares de la Iglesia. Luego viene la segunda parte del pasaje donde Cristo finalmente se eleva al Padre para sentarse a su derecha. el evangelio concluye con la obediencia de los Apóstoles y la ayuda divina en su tarea de evangelizar a los pueblos; tarea que realizarán en obediencia desde el día de la celebración del próximo y cercano Pentecostés, después de la elección de Matías para completar el Colegio de los Doce.
La Solemnidad de la Ascensión del Señor es de alegría y festejo, ya que en esa Ascensión gloriosa, Cristo resucitado ya ha redimido a la humanidad entera y la ha llamado a ser hija de Dios en la Iglesia. Él llevó nuestra naturaleza humana a las alturas y permanece junto al Padre como nuestro Hermano defensor. Así es como ahora tenemos nosotros la responsabilidad de llevar el Evangelio a todos los hombres, es el tiempo de la  Iglesia, que nació en Pentecostés y que es sostenida y conducida por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Hermanos, no estemos tristes mirando a los cielos, contemplando a Dios sólo en las Alturas angelicales, son los mismos ángeles que en otro pasaje del Evangelio alentaron a los Apóstoles recordándoles que Él volvería, los que nos dicen a nosotros: no lloren, Él regresará, ahora nosotros los custodiamos, y Dios está con ustedes, tienen al Espíritu Santo y a la Iglesia, contemplen a Dios en su Palabra, en lo más hondo del espíritu y luego de contemplarlo denlo a conocer; prediquen el Evangelio y háganlo amándose los unos a los otros, porque Dios es Amor y estamos en comunión con Él si cumplimos sus mandamientos y somos un solo rebaño de un solo Pastor.

sábado, 14 de abril de 2012

Sábado "In Albis"

De toda la semana de Pascua el día de hoy es el más interesante. Llámese sábado "in albis deponendis", porque en él eran despojados, antiguamente, los neófitos de las vestiduras blancas con que habían sido adornados en el bautismo del Sábado Santo, para que pudieran mezclarse en adelante con la comunidad cristiana. La misa se celebra en San Juan de Letrán, a donde también acudían por la tarde los neófitos con sus padrinos, para esta solemne deposición de los trajes bautismales. Antes de despojarse de ellos, el Papa les dirigía una conmovedora plática, exhortándoles a la guarda de la inocencia. Finalmente se les entregaba un "Agnus Dei", reliquia que ya había sido distribuída por el Papa a los Cardenales, dignatarios eclesiásticos y fieles en general, en la misa de la mañana. 
                                                              Misal Diario para América en latín y castellano. Andrés Azcárate O.S.B. Abad del Monasterio de San Benito de Buenos Aires. Ed. Guadalupe 20 de noviembre de 1953.


Hoy también concluye la novena a Jesús Misericordioso, la que el mismo Señor enseñó a Santa Faustina Kowalska y le pidió que esta devoción se propagara en toda la Iglesia para que todos los hombres se confíen en la infinita Misericordia Divina.
"Los sacerdotes la recomendarán como última tabla de salvación". Jesús dio su promesa a Santa Faustina y a todos los que recen la Coronilla de la Divina Misericordia que se hace como sigue:
Se reza con un rosario común, se empieza con la señal de la Cruz y se reza un Padrenuestro, un AveMaría y el Credo; después siguen las cinco decenas. Al comienzo de cada decena se reza: PADRE ETERNO, YO TE OFREZCO EL CUERPO Y LA SANGRE, EL ALMA Y LA DIVINIDAD DE TU MUY AMADO HIJO Y SEÑOR NUESTRO JESUCRISTO, EN EXPIACIÓN DE NUESTROS PECADOS Y LOS DEL MUNDO ENTERO. Luego, en cada una de las diez cuentas se reza: POR SU DOLOROSA PASIÓN, TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO. Al terminar toda la coronilla se reza tres veces: SANTO DIOS, SANTO FUERTE, SANTO INMORTAL, TEN PIEDAD DE NOSOTROS Y DEL MUNDO ENTERO. La novena son nueve días en que se reza la coronilla cada día y con un propósito general distinto: Se comienza a rezar el Viernes Santo. Jesús dijo a Sor Faustina: "Cada día traerás a mi corazón a un grupo diferente de almas y la sumergirás en este mar de mi Misericordia"
1er día: Hoy tráeme a toda la humanidad y especialmente a los pecadores...
2: Hoy tráeme a las almas de los sacerdotes y religiosos.
3: Hoy tráeme a todas las almas devotas y fieles.
4: Hoy tráeme a aquellos que no creen en Dios y a aquellos que todavía no me conocen.
5: Hoy tráeme a las almas de los hermanos separados.
6: Hoy tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños.
7: Hoy tráeme a las almas que veneran y glorifican mi Misericordia de modo especial.
8: Hoy tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio.
9: Hoy tráeme a las almas tibias.
En una visión Santa Faustina vio a Jesús vestido de una túnica blanca, una mano levantada para bendecir, mientras la otra tocaba la túnica a la altura del pecho, desde el cual salían dos grandes rayos de luz, uno rojo y otro blanco. Jesús le dijo: "Pinta una imagen según el modelo que ves, con la inscripción: JESÚS, EN VOS CONFÍO. Deseo que esta imagen sea venerada en el mundo entero. Los dos rayos significan la sangre y el agua. El rayo blanco simboliza el agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la sangre que es la vida de las almas. Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de mi Misericordia cuando mi Corazón agonizante fue abierto en la Cruz por una lanza. Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios".
He encontrado el Diario de la Divina Misericordia en formato digital en una prestigiosa biblioteca virtual "Documenta Catholica Omnia" pero está en italiano, al que pueda leerlo acá va el link: http://documentacatholicaomnia.eu/04z/z_1905-1938__Kowalska._Faustina__Diario_Della_Divina_Misericordia__IT.pdf.html

MAÑANA ES LA FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA, SIEMPRE ES EL PRIMER DOMINGO DESPUÉS DEL DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN.
EL 30 DE ABRIL DEL AÑO 2000, DÍA DE LA CANONIZACIÓN DE SANTA FAUSTINA EL QUE LA CANONIZÓ, BEATO JUAN PABLO II, PAPA, DESPUÉS DE SU HOMILÍA ANUNCIÓ: "En todo el mundo, el segundo Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros".

jueves, 12 de abril de 2012

Es Pascua en la Iglesia Santa

Estamos en la octava de Pascua del año de Dios 2012. Este tiempo es como si nos hubiéramos detenido en el tiempo, como si aún estuviéramos en Domingo de Pascua de Resurrección. Y es que la magnitud de la celebración tan importante del cristianismo es tal que necesitamos ocho días como un día para festejar el Misterio mayor de fe de los hijos de Dios. somos hijos adoptivos de Dios por Cristo, que murió en una cruz martirizado ferozmente por el hombre y después de tres días Resucitó de entre los muertos y abrió las puertas del cielo "rompiendo las cadenas de la muerte", como reza el Te Deum. Esta octava de Pascua es un paso a una vida nueva, en honor a Aquel que nos redimió aún sin merecerlo, porque nos amó hasta el final, y nos ama eternamente. La conversión llama a la puerta, a la puerta de nuestros corazones en estos días. Son tiempos en que debemos "ampliar los espacios del corazón" y abrirnos al amor divino del que procede toda gracia. Contemplemos al Cordero sin mancha, a Cristo, Nuestro Señor, y hagamos de nuestro espíritu una alabanza sin final a él, que tanto nos ama. Meditemos un instante la Pasión, y el relato de la resurrección en los Evangelios, encontrémonos con la Palabra Eterna y encontremos en nosotros un reflejo de Dios, un niño amado, una criatura privilegiada por el Creador. Meditemos un instante, instante que en la meditación ignora el tiempo, porque para nuestro Dios una vida de alabanza es como una hora en la que contemplamos al que veremos cara a cara para siempre en las alturas celestes. Ese que es nuestro Hermano quiere estar siempre con nosotros, Ése que es nuestro Maestro nos enseña la felicidad en sus brazos extendidos que esperan del hombre una carrera de amor hacia Él, Ése que es nuestra Vida, quiere que vivamos compartiendo su mesa aunque seamos imperfectos, sucios, pecadores porque está dispuesto a perdonarnos setenta veces siete y nos llama a su Casa para compartir el Pan de los Ángeles con nosotros..., ¡Dios se ofrece a sí mismo!. Entonces en esta octava, ante tan gran Misterio, ante tan gran obra de Amor no podemos sino llenarnos de lágrimas y contemplar, encendido el corazón a Quien es el Redentor de la humanidad. Y como queremos, movidos por el Espíritu Santo comunicar a otros nuestra amistad con Él, llevar el Evangelio a todas partes, contemplemos y demos a conocer lo contemplado con un espíritu iluminado por la Luz y dispuestos a obrar lo que el Camino y la Verdad nos enseña. Feliz Pascua para todos los lectores y bendiciones abundantes.